Celebrar los 7 años de Al Borde, gustosamente implica el reconocer el esfuerzo de quienes han creado esta publicación que contra viento, marea y muchas ocasiones de estar en verdad Al Borde del naufragio han hecho lo imposible para mantener el barco a flote (han de disculpar ustedes la tan sobada metáfora pero “it works” para esta ocasión).
La contribución de Al Borde se extiende más allá de los generos musicales, ya que además de exponerlos y fomentarlos ante los lectores, la continuidad de la publicación ha hecho que este rotativo se convierta en la crónica de esos y estos días, en donde las próximas generaciones acudirán para resolver una apuesta, “¿Cual fue el primer grupo de Los Ángeles en ir a Europa?”. La actual y pasadas generaciones podrán sacar esa caja de periodicos amarillentos (o en microfilm en los archivos de UCLA) y recordar “aquellas” memorables tocadas en el Westchester, el Salón Corona, el Stardust o The Palace. También, habrá morbosos que recurran a los artículos de Al Borde para reírse cínicamente de los afanes adolescentes de algunas bandas. De esas promesas que no cumplieron, de esas declaraciones que luego contradijeron, y para los curiosos habrá esos anuncios de magnas tocadas que nunca ocurrieron, u otras que los involucrados mejor hubieran preferido que no se hubieran hecho. Y si el pasado se antoja interesante, creo que el presente es aún más, ya que se está en la posición de moldearlo a gusto. Recientemente, Al Borde ha cambiado de tamaño, de formato, se han abierto varias nuevas secciones, esto lo posiciona a ser un vehículo de expresión de lo que pasa en la cultura y sociedad latina. Al Borde está dejando esa etiqueta de ser “un periódico de rock” para convertirse en algo mucho más ambicioso: una publicación cultural de buen calibre (but don’t despair, seguro que el rock seguirá siendo parte primordial de Al Borde). Pero, que se entienda que esta última declaración no es una amenaza, es una exhortación, una invitación para que todos los entes creativos que poblamos está urbe querubín aprovechemos este espacio y lancemos al mundo nuestras creaciones, escritos, imágenes, crónicas y pensamientos. Al mundo y los 9 millones de co-ciudadanos en el condado de L.A. (más las tribus del norte de O.C.), seguro que le interesará. Y, claro, no olvides poner en palabras esas incisivas críticas y opiniones que, la verdad, le ponen sabor al caldo e incomodan a más de tres “poderosos”. Seguro te preguntarás, y… ¿eso a que viene?. Pues, la razón es que a mí en verdad me interesa, me interesa saber y ver un flujo de ideas y puntos de ver el mundo. Además de que los del equipo editorial están muy copados entrevistando a todos los rocks-stars (hey, that’s their job), así que queda en nosotros, ese contingente irregular de turistas permanentes, de poder reportear y escribir lo que pasa por las calles, (otra cheap pop reference, ahora me fusilé a Manu Chao), por nuestras calles (y a veces no tanto) y plasmarlo para transmitirlo y compartirlo con los demás, para que lo lean hoy, mañana, el próximo fin de semana cuando vayan al swapmeet, o en 2 años cuando estén por mundarse de casa y salgan esos recortes del “Trapper Keeper”, el cual servía como altar de Bunbury (o, si fuera el mío, de Babasónicos). No basta sólo con hacer historia, también hay que analizarla y sobre todo, inscribirla. Ese es el reto Al Borde para los siguientes 7 años ¿Lo tomamos?
This e-mail address is being protected from spam bots, you need JavaScript enabled to view it
|