Escondidos en la esquina de una cantina y mientras las olas se estrellaban sobre la arena, la música de dos bandas angelinas zumbaban en mis oídos. El viernes 2 de Mayo, en el 14 Below en Santa Monica, la vibra de espíritus sinceros pusieron a bailar a las hembras diciendo ¡salud! a los tragos amargos de nuestos tiempos.
Olvidate del gas… Sin dejar que los precios del petróleo nos enfriaran el ambiente, tuvimos la oportunidad de encontrarnos a gusto con desconocidos y sonidos interesantes. Las cervezas me alcanzaron a llegar al alma y no me pude detener al ver que Mezklah se subía al pequeño escenario del 14 Below. No soy ni adolesente, ni si quiera soy una persona sensible, pero la emoción de los buenos artistas se recibe sin que uno se dé cuenta. Mezklah, renovado con sangre “Afixionada” y tambores volvieron a revolucionar a este ambiente artístico. Los sonidos espirituales se combinaban con lo mundano, para producir algo original entre latinos. Varias canciones de esta banda pusieron a bailar a los changos y arañas, les tejíamos respuestas como una audiencia cautiva, y así hasta la Maldita resucitó en nuestra conciencias nuevamente. Escuché nuevas canciones que saldrán en el nuevo disco, con letras tomadas de varias llantas ponchadas, o de los castillos de Inglaterra que con arcas doradas despiertan ciertas energías en los seres humanos.
Pero en esta noche de primavera, las mujeres fueron tatuadas por el indio alumbrado y enamorad, y la calma no fue tan fácil de alcanzar cuando se dio paso al tambor. El compadre Matías los acompaño, varios tambores de Nuevo México tronaron sin aviso, y los colores de nuestra diversidad alumbraron como bandera nueva. Nos contaron de Ruperta y de cómo se ha quedado, y así siguió la noche intensa con energías que rompían como las olas de Santa Monica.
Lo sagrado se respeta y lo borracho se borra de la memoria. Con eso, y un poco de Fitter culminaron los pulsos resbalosos de este público fanático. No se puede negar cuando algo se siente al fondo, mucho menos pudimos voltear la cara o despegar nuestra atención a lo monumental de su presentación.
Fitter proviene del mero Los Angeles, ciudad privada de agua. Esta banda contiene las columnas para sostener estable un sonido sin rumbo y progresivo. La entrega completa de Fitter dejó al público aclamándoles. No me gusta comparar al pasado con el futuro, ni pierdo el tiempo tratando de calcular el presente, en el momento que bandas musicales libremente conviven con nuestra expriencia es la cumbre de la semana. Pero, no crean que cualquier banda pudo elevarnos al punto del olvido. Tal vez por eso, la noche fue tan especial. Por fin, unas bandas nos pudieron desahogar de nuestros trabajos y escuelas. Sin pretención, la piedra se revuelca más entonada y armoniosa. No se me nublaron los ojos, y así con orgullo de ser angelino me despedí de una noche llena de corazones mezclados y revueltos. Con esa sangre inocente y esperanzada, sólo las ganas de volver vivir con estas bandas me quedaba.
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