Bella Dos años después de que fuera presentada en el Festival LALIFF, nos llega al fin "Bella", una cinta que a pesar de estar manufacturada con la idea de tirar por el suelo muchos de los clichés que plagan a los inmigrantes y a los latinos que viven en los Estados Unidos, termina confirmando uno de los estereotipos más grandes: la adicción por el melodrama telenovelero.
En esta producción, José (Eduardo Verástegui), un prometedor jugador de fútbol listo para firmar su contrato con un equipo importante, se ve convertido súbitamente en un sombrío cocinero de un pequeño restaurante en Nueva York y no se ve que su futuro sea algo importante, ya que la comodidad del conformismo lo ha envuelto por completo.
Pero no sabemos qué fue lo que lo convirtió en esa persona sino hasta más adelante, cuando Nina, una bella mesera que trabaja con él es despedida debido a irregularidades de horario causadas por el hecho de que se encuentra embarazada. Esta situación propicia que ambos pasen un día entero contándose mutuamente los secretos que los han llevado a la situación en que se encuentran y aunque Nina (Tammy Blanchard) sólo quiere a una persona que la acompañe a la hora de realizarse su aborto, Nina y José parecen estar destinados a compartir mucho más que eso. Lo más interesante de la película es que se maneja una especie de asexualidad entre los dos personajes durante toda el desarrollo argumental, lo que por un lado sugiere que José o es gay o es como Morrisey... que jura que es asexual. Con esa dinámica de por medio, la película trabaja más para la audiencia femenina ya que los hombres en la audiencia no pueden tragarse eso de que José se conforme con pasar a ser el mejor amigo de Nina después de toda la intimidad que se ha forjado entre los dos. La cinta será una buena experiencia... para quien gusta de ver telenovelas. Cinéfilos serios, absténganse.
Jesus -El Pelos- Olvera
Acerca del Autor:
Nació en la ciudad de México hace mas de 30 años (yep, he's that old). Su equipo favorito es el Cruz Azul y después los Delfines de Miami, no le gusta el básquetbol ni el béisbol, pero le encanta la cerveza Guinness (aunque en realidad toma de todas menos del tipo “light”). Colecciona salsas picantes y gorras del Warped Tour.