La verdad es que el momento en que llega esta cinta a la pantalla sigue siendo muy bueno, ya que a pesar de que ha menguado un poco la efervescencia de las marchas pro inmigrante de hace un tiempo, siempre hay una importante manera de hacerse sentir presentes en este país: con los números de la taquilla, pues todo mundo sabe que el corazón de este país está justo en el mismo bolsillo donde guarda la cartera. A estas alturas de esta edición ya está de más hablar de la cinta, pero para aquellos que aún no sepan de qué se trata toda la bulla, dejemos en claro que a pesar de que tiene toques que rayan en lo sentimentalista y telenovelesco, es una película visualmente muy bien hecha, que también muestra un lado poco explorado del tema migratorio: los que se quedan atrás.
Si bien no es la primera cinta que trata el tema y ya ha habido otras que relatan la vida de los que ven partir a sus seres queridos, ésta es una de las cintas que mejor han logrado su propósito en cuanto a conectar con su audiencia, una audiencia que por mucho tiempo ha sido ignorada por la industria del cine. Y es que hay temas que son bastante universales como el amor de un niño en busca de su madre que además se encuentra trabajando en Los Angeles ilegalmente... mmmmm, ¿por qué será que eso último nos suena bastante conocido?. La obra no es panfletaria, ni un sermón político y a pesar de los temas que trata, no es engorrosa ni deprimente, aunque después de un año en que los personajes más alabados por la crítica fueron un par de psicópatas interpretados por Javier Bardem y Daniel Day-Lewis, es casi seguro que la crítica la trate mal, pero para mucha gente que gusta de ir al cine a manera de escape, será un bien merecido aire fresco en español para estos días. |