Desafiando mi empleo, tome la noche del sábado 12 de enero para ser testigo de un evento que para mí valía la pena. No me podía perder la primera tocada de Fatima en el nuevo año. Esta semana me di cuenta de que estaba dispuesto hasta a perder mi empleo para mantenerme enterado y enredado en este ambiente.
MOMENTOS ESPECIALESLos aires en el Westchester estaban un poco diferentes la noche de sábado 12 de enero. Lo raro no lo podía definir en ese momento, pero mi atención estaba fijada en que mucha gente portaba playeras de la banda Fátima. La tocada fue organizada por Doula Entertainment. La primera banda que se armó fue una llamada Decibel que venía desde Phoenix, Arizona. Tocaron bien y la canción "Papel y Lápiz" sonó como la más fuerte en su repertorio. La siguiente banda se llamaba Dr. Hizteria. La combinación de voces en los coros le brindaba algo interesante al sonido del grupo. La próxima presentación se llamaba Debussy. Estos muchachos llegaron de la ciudad de Tijuana promoviendo su nuevo disco titulado "No Fue Siempre Lo Mejor". Durante la presentación de Debussy, volví a notar ese aire emocionante. En ese momento, me enteré de que un artista especial estaba por llegar. Una leyenda en el movimiento del rock en español nos iba a brindar una presentación inesperada. El nombre de Javier Bátiz se ha dado a conocer por más de 40 años. Es un pionero de lo que todos ahora conocemos como latin rock. En 1957, empezó una banda conocida como Los Tj's. Bátiz luchó contra las ideas de las disqueras que solamente buscaban a los músicos latinos para traducir canciones de inglés al español. Con esa actitud de no venderse, prefirió fijar raíces en el underground de Tijuana. Todos los Afro-Americanos que son legendas del blues tenían sus barras en donde comenzaron. En esos tiempos se trataba de Beal Street en Memphis, Tennessee. Pero Javier Batiz comenzó todo este escándalo en Tijuana. Su música inspiró a un grupo llamado Three Souls In My Mind a finales de los años 60, la cual estaba encabezada por el que ahora conocemos como Alex Lora. Al mismo tiempo que el Whisky A Go Go estaba tronando con The Doors, Javier Bátiz llenaba el Terraza Casino. Este fue el personaje que se estaba subiendo aquella noche al escenario del Westchester con una guitarra. Lo primero que se me hizo extraño fue que no aparentaba la edad. La guitarra de Javier Bátiz me hizo recordar mi tiempo en Memphis. Las expresiones en su cara venían desde el fondo de su alma y cuando tocó una canción de Robert Johnson me di cuenta de que su alma era sincera. El blues no es algo que cualquier guitarrista puede lograr. Es un arte que poco a poco se va perdiendo con cada generacion. En ese instante, reconocí que estábamos viendo algo clásico. Por supuesto, yo sin cámara me sentía como un soldado sin balas. Los jóvenes que fueron testigos de que Javier Bátiz había llegado al Westchester de sorpresa, tal vez no entendieron lo histórico de esos momentos. Sólo les puedo aconsejar que se enteren de lo que fue el Festival de Rock Avándaro, y quién es Javier Bátiz. Con esa sonrisa tan grande con la que nos alumbró, se despidió sin ni siquiera mencionar todos los nombres famosos a los que él ha inspirado, y ayudado. Mis respetos a la persona que se hace valer por sí misma. UN TRAGO POR FÁTIMADe esa manera, después de recibir a un tesoro mexicano, cerraron las cortinas negras. Detrás de esas cortinas, se alistaban los muchachos de Fátima para lo que sería un mosh inesperado. Regularmente, los mosh pits se forman con las bandas más duras, pero los fans de Fátima sintieron esas ganas de todos modos. La primera cancion agarró vuelo y la energía de la banda puso a la gente a gritar. Los coros que acompanaban al cantante César venían de un público que conoce todas sus canciones. Una banda puede tener un público que los sigue, pero cuando ese público se sabe las canciones debemos ponerles algo de atención. En esos momentos, nos llegó el anuncio de que se había acabado todo el Jack Daniel en la barra. La banda orgullosamente comentó que esa es la marca de los leales de Fátima. Aunque una amiga mía había recibido un codazo cuando el mosh pit se armó sin aviso, ella me dijo que le recordaba los reventones de Tijuana. La alegría de esta gente, hizo la noche verdaderamente algo especial y Fátima fue el centro de atención. El año pasado, Fátima giró por México antes de hacer su CD release party aquí en Hollywood con el disco titulado "Escúchame". Este año, Fátima busca concretar un nuevo álbum. La banda tiene carácter, presencia, energía y el apoyo de gente siguiéndolos seriamente. ¡Adelante! |