Acostumbrados a que Café Tacuba presente su material a cuenta gotas, es placentero que en el 2005 el cuarteto mexicano publique dos trabajos en los que compendian en vivo dos momentos emblemáticos de su carrera. Por un lado, tenemos el lanzamiento oficial de “Un Viaje”, una colección de los sonidos y escenas vividas en los conciertos del quinceavo aniversario de la banda. El otro es “Café Tacuba Unplugged”, una producción que la ex-disquera del grupo pone a la venta con un nefasto retraso: cuatro años de terminar el contrato con el grupo y “tan sólo” una década de haberse grabado el especial.
PonderandoEs obvio que el poner a la venta el disco “Unplugged” tiene como fin capitalizar el interés que “Un Viaje” pueda despertar y quizá hasta tiene el ánimo de complicar la elección al público. ¿Cuál compro?, ¿cuál es mejor?, ¿en cuál está la Chilanga Banda?... o ¿cual ‘ta más chido pa’l tacozano? Estas son preguntas que por seguro los tacubo fans estarán ponderando frente a los estantes de las tiendas. “Un Viaje” es el proyecto más ambicioso, quizá el primer “Box Set” del rock latinoamericano hecho como los “Rock Gods” mandan. La edición “de luxe” consiste en tres Cds y un DVD. En los dos primeros Cds, los oriundos de Ciudad Satélite repasan sus 29 canciones más simbólicas, las cuales son los gritos de guerra de cada una de sus presentaciones. Aparte de constatar la devoción que sus fans chilangos le tienen a los tacubos, el grupo se oye preciso en la ejecución de sus temas, afinado y acompasado a un grado que sólo se llega después años de tocar y girar. Con todo, un CD en vivo puede resultar poco atractivo sino se ofrece alguna novedad y para eso existe el CD3 de Un Viaje, el cual es incluido a manera de bono y contiene un par de hits que no cupieron en los primeros Cds, además de un par de temas del disco solista de Joselo, el guitarrista de la banda. Pero, lo excepcional, es el “Popurrock”, una “medley” que los tacubos han venido tocando desde sus conciertos del 2003, en donde incluyen los temas quizás más representativos del “rock in Spanish”, como “Pachuco” (Maldita Vecindad), “Duerme Soñando” (El Gran Silencio), “Mala Vida” (Mano Negra), “Matador” (Los Fabulosos Cadillacs), “Eléctrico” (Babasónicos), “Lamento Boliviano” (Enanitos Verdes), “Bolero Falaz” (Aterciopelados), “Viento” (Caifanes) y “Triste Canción de Amor” (El Tri). El “Popurrock” también hace atractivo el DVD de Un Viaje, ya que incluye las participaciones de los invitados a la “quinceañera”. Es emocionante ver a Jaime López compartir el escenario con Sizu Yantra (Rubén, pues...) y Cía. e interpretar su “Chilanga Banda”. Y aunque no se explica quién diablos es López, esperamos que su intervención provoque curiosidad en los espectadores, aunque a estas alturas ya está por demás rescatar a López de la oscuridad del subterráneo. Los hermanos Rangel, Enmanuel del Real y Rubén Albarrán también reciben la ayuda del quinto tabuco Alejandro Flores y del baterista Luis Ledezma, además de contar con refuerzos de lujo para algunos temas como Patricio Iglesias (Santa Sabina), que también participó con ellos una década atrás en el “Unplugged” y Lino Nava (La Lupita). La participación de Alex Lora en “Triste canción"... es una típica intervención de Lora, a quien se le agradece haber hecho el “full circle”, ya que al comienzo de la carrera de C.T. no fue nada halagador en sus comentarios del grupo. Por su parte, Roco, el cantante de Maldita y conocido por montarse en cuanto escenario se le invite, también le entra al quite para entonar su “Pachuco” y, de paso cumplir con las partes de los hermanos Cano en “Dormir Soñando”. Estas colaboraciones son quizá lo más destacado del DVD, el cual aunque es un justo documento visual que consta de 24 cortes, yerra al intentar emular el estilo “MTV” con edición rápida y tomas raras que al final marean un poco.
El DVD también incluye entrevistas con el grupo, una visita al ensayo (que adolece de una narración) y una galería de fotos que cojea de la misma pata. Al DVD le falta una narrativa que le de contexto a los extras, lo mismo que a las entrevistas, que se limitan en hablar tan sólo de los momentos recién transcurridos, obviando el trayecto histórico de Café Tacuba. De allá para acáPor su parte, esta perspectiva desde la distancia -la cual sólo dan los años-, es quizá lo más rescatable de “Café Tacuba Unplugged”, un producto que en su edición especial contiene un CD y DVD, en el cual se incluye un documental estilo “making of” del “Unplugged” hecho recientemente. El documental, que quizá fue incluido con el escueto afán de “poner algo extra”, cumple con creces y rebasa su cometido. No sólo es informativo sino intrigante el ver las entrevistas de los músicos invitados a participar en lo que se pensaban sería un sólo “engagement”, como es el caso de Iván Moreno, quien fungió de baterista, El Señor González en las percusiones y Alejandro Flores, quien después de esta experiencia se ha visto unido al grupo, tanto en sus giras como en sus grabaciones. El documental sirve para situar este trabajo en la historia del rock latinoamericano. Es de hacer notar que este “Unplugged”, como varios otros de Caifanes, Maldita Vecindad, Los Fabulosos Cadillacs, entre otros, quedó enlatado por decisiones de sus disqueras y haciéndolos parte de la mitología de “álbumes perdidos” (como es el caso del disco que Maldita grabó en Nueva York con Bill Laswell, el cual hasta ahora no ha visto la luz). A diferencia de los otros “”Unplugged”” mencionados, la participación de Café Tacuba siempre fue considerada como de mejor factura, por los arreglos que el grupo realizó, y al escuchar el CD o ver el concierto, se descubre que ésta era la pieza del rompecabezas que faltaba. Es como esa “prequel” que no habíamos visto. En el “”Unplugged”” somos testigos de la inclusión del violín en la música de Cafeta (damn! ¡cómo me choca ese término!) y del virtuosísimo de Mr. Flores. Al ser grabado en 1995, es entendible que el repertorio del “Unplugged” esté centrado en los temas de los dos primeros discos del grupo. Además, por primera vez se registra un cover hecho por Café Tacuba, “Una mañana”, que diera a conocer José José y que en 1998 los tacubos incluirían en el homenaje al “crooner” mexicano. Así mismo, presenciamos la primera vez que el cuarteto es seducido por la percusión orgánica, un “affair” tórrido pero al parecer prohibido para C.T., quienes seguirían su relación monógama con los beats virtuales hasta finalmente dar el “sí” a la inclusión de un baterista en su último CD, “Cuatro Caminos”. Una cualidad del grupo que está más presente en el “Unplugged”, es la interacción de Cosme (como el cantante se hacía llamar en aquellos días) con el público, la cual detonaba un humor y desenfado que, desgraciadamente, ya no está allí. Sí, O.K., Sizu Yantra sigue soltando algunas frases ingeniosas, pero ya son más parte de un “script” que de la espontaneidad de esos mozos días. Y aunque se le seguirá reprobando a WEA el haber tenido esta “joyita” enlatada por una década (en la cual se pudieron haber dedicado canciones a una multitud de amores), por lo menos se agradece que hayan enlistado a los miembros de la banda para que se supervisaran el diseño y presentación del disco. Regresando a la pregunta, ¿cuál de los dos poseer? La respuesta es obvia, ambos. Los dos son referentes de la trayectoria de Café Tacuba. Pero, lo más importante, ambos son trabajos que a su manera explican parte de la historia del género en donde Café Tacuba aparte de presentar su memorias también comparte el “spotlight” con sus contemporáneos y con aquellos músicos que los influenciaron y de los cuales debemos conocer más, ya que la música es tan sólo una parte de esta canción. |