
Nos cayó como balde de agua fría la noticia de la muerte de Robert Moog, quien falleció el pasado 21 de agosto a causa de un tumor en el cerebro después de haber sido por décadas uno de los hombres que más ha influido en la música moderna. Eso, gracias a haber inventado en los años 60 el sintetizador moderno y abrir las puertas para los nuevos sonidos de la música electrónica con aparatos que aunque ahora parecen reliquias, revolucionaron los conceptos de experimentación e interactividad entre la comunidad musical.
El mundo después de MoogEsas búsquedas han ayudado a crear sonidos tan distintivos que haciendo un recuento tendrían que ser tan venerados como el de una guitarra Gibson, o una Fender. Basta con acercar un poco los ojos para ver que desde el virtuosismo del rock progresivo y experimental de Emerson, Lake & Palmer y Yes, hasta la soltura del funk con músicos como Parliament Funkadelic y la onda disco (¿recuerdan el tema “I Fell Love” de Donna Summer?), todos ellos han contado con alguna versión de Moog para lograr ese sonido gordo y análogo, que con la generación de nuevos sintetizadores digitales ha sido sampleado hastael cansancio. A partir de los años 90, Moog se había dedicado a ser profesor en la rama de investigación de la Universidad de North Carolina. Pero, en el 2002, regresó al negocio de la creación de instrumentos desarrollando herramientas como el “Piano bar”, los versátiles “Moogerfogers”, una nueva versión de su celebrado “Etherwave” Theremin y nuevas versiones digitales de sintetizadores (como el “Voyager”) que se comercializaron bajo su propia compañía, que cambio su nombre a Moog Music y patrocinó con sus instrumentos a artistas como Nine Inch Nails, Pearl Jam, Beck, Phish, Sonic Youth y Widespread Panic. El documental del cineasta Hans Fjellestad, nos mostró cómo a lo largo de los años Moog ha sido colaborador de muchos músicos que han buscado en sus instrumentos la forma de crear “fuera de la caja”. A pesar de que se siente el vacío del testimonio de Wendy Carlos (quien compusiera los temas de “Switched-On Bach”, disco que en 1968 pusiera en el mapa al Moog como un verdadero instrumento musical capaz de reproducir lo que sólo se conseguía con una orquesta), el documental logra capturar la relación casiespiritual del inventor y los circuitos que componen sus aparatos, además del culto que ha ganado a lo largo de los años, ya que algunas escenas de la cinta se enfocan en la celebración del “Moog Fest”, festival musical que se lleva a cabo cada año y que tiene como razón de ser la convivencia entre los músicos que practican la religión Moog (aunque hay demasiado énfasis en el “Moog Voyager”, uno de los últimos productos que lanzara la compañía de Bob). El DVD contiene entrevistas adicionales, escenas borradas y actuaciones extra, además de que contiene el software de la versión del instrumento virtual “Arturia Minimoog V”; realizado de manera sobria, pero amena e informativa. Lo único que le faltó al film fueron los testimonios de Brian Wilson, Stevie Wonder y de los otro cuatro músicos que también tuvieron un Moog como parte de su arsenal de instrumentos: Los Beatles.
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