Seis mil almas se congregaron en el centro de Los Angeles para recibir un trago fuerte: Alejandra Guzmán, Aterciopelados, Calle 13 y Maldita Vecindad en una misma velada.
OK, también tocó la autonombrada “reina del rock” Alejandra Guzmán, lo cual consistió en un crimen para los fans de hueso colorado de algunas de las otras bandas que participaban en el primer concierto B-Live de la compañía Bacardí (léase los fans de Aterciopelados, Calle 13 y en especial los de Maldita Vecindad). Al evento asistieron cerca de 6 mil espectadores-que era prácticamente lo esperado, ya que con el boleto a un precio de 10 dólares, era una de las mejores ofertas de este fin de año-. Fue así como desde las 6 de la tarde una gigantesca horda de fans comenzó arodear la parte frontal que casi comparte Union Station y la Placita Olvera con un escenario digno de las bandas a presentarse. 
El espectáculo se llevó a cabo sin complicaciones para el público, aunque el departamento del sheriff sí se llevó algunos sustos ya que no habían previsto la cantidad de proyectiles humanos que comenzó durante el set de Maldita Vecindad y continuó hasta el fin del de Calle 13. Tras bambalinas, charlamos con la gente de Maldita Vecindad y nos prometieron que antes del próximo verano ya tendremos un nuevo disco en el que participan una serie de extraordinarios músicos de distintos países. También hablamos con la gente de Calle 13, la banda que al no nombrarse reguetoneros y no aliarse necesariamente con esa escena, se vieron fuerte menteexcluidos y hasta atacados en un principio por otros reggaetoneros; cuando les preguntamos aque marropa si creen que ya se ha terminado la animosidad que les tenían el resto de los reggaetoneros (debido al haber ganado sus primeros Grammy el año pasado en categorías en que la academia hizo menos a artistas como Wisin y Yandel) Residente y Visitante concluyeron que un año después de haber recibido este premio han hecho lo suficiente para demostrar que ellos hacen lo suyo y que llámese como se llame, la crítica y el público están de su lado en cuanto a su original propuesta musical.
Al final de la noche nos llamó la atención el hecho de que muchos de los fans comenzaron a jalar con fuerza las rejas que daban a la calle, como si quisieran regresarse al lugar de donde acababan de salir, pero después comprendimos que lo que hacían era arrancar los “banners” de Bacardí que mostraban siluetas de los artistas participantes en el concierto, ignorando completamente a las patrullas que continuaban vigilando el evento mientras circulaban a lo largo de la avenida Alameda. Eso es devoción. Fotos: Jesús Jiménez |